lunes, 29 de septiembre de 2014

Un ejército de “mariposas” para frenar la violencia contra las mujeres en Colombia

Bogotá- Autor :
Fecha: 29 septiembre 2014

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Coordinadoras de la Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro, ganadoras del Premio Nansen para los Refugiados 2014 / Fotografía: ACNUR/ L.Zanetti
La Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro recibe este lunes en Ginebra el Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR.
Más de un centenar de afrocolombianas arriesga su vida para denunciar y proteger a las sobrevivientes de violencia sexual y desplazamiento forzado en Colombia.
“Lo que hacemos es por todas las mujeres, por las vivas y por las muertas”, dicen a eldiario.es Gloria Murillo, Maritza Cruz y Mery Medina.
Por Maribel Hernández para Desalambre
No tienen más armas que su voz y la envergadura de su cuerpo. Con ellas, Gloria Murillo, Mery Medina y Maritza Cruz han ido construyendo puerta a puerta, dolor tras dolor, una viva red de mujeres de base que reclaman dignidad y derechos en una de las ciudades colombianas más azotadas por la violencia: Buenaventura. Un trabajo de años y tesón frente a múltiples amenazas, que ha transformado la vida de más de un millar de mujeres y que ha traído a estas tres dinamizadoras de la Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro hasta Ginebra donde, este lunes, van a recoger el Premio Nansen del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el más importante de los que otorga este organismo.
Situada en la costa pacífica, Buenaventura es un territorio en constante disputa. Guerrillas y grupos paramilitares han competido desde hace décadas por el control de estas tierras estratégicas cuyo puerto registra el 60% de las entradas y salidas de mercancía del país, según el CODHES. La ciudad es un corredor por el que se mueven bienes, armas y drogas. Además, es uno de los lugares con una de las mayores tasas de violencia y desplazamiento interno forzado, consecuencias del conflicto armado colombiano que afectan especialmente a las mujeres.
El 86% de la población de Buenaventura es afrodescendiente y de ella, el 42,5% ha sido desplazada por el conflicto. Con una tasa de pobreza del 80%, las mujeres afrocolombianas de esta ciudad costeña son particularmente vulnerables. Según el ACNUR, solo en el primer semestre de 2014 han sido asesinadas 11 mujeres en Buenaventura, tres de ellas descuartizadas, una cifra que supera el total de 2013. En este contexto surgió la Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro hace ahora cuatro años.
Buenaventura es un corredor estratégico del contrabando de bienes, armas y drogas / Fotografía: ACNUR/L.Zanetti
Buenaventura es un corredor estratégico del contrabando de bienes, armas y drogas / Fotografía: ACNUR/L.Zanetti
Gloria, Mery y Maritza están sentadas en uno de los salones de la sede de ACNUR, en la capital suiza, desde donde conversan por videoconferencia con eldiario.es. Su timidez inicial no oculta la fortaleza de estas tres mujeres que, en todo momento, repiten que ellas no son más que representantes de las integrantes de esta organización, de todas las que se han quedado en Colombia.
“Al principio nos llamábamos Red Mariposas de Alas Rotas –comienza a contar Mery Medina-, rotas porque es así como llegaban las mujeres a nosotras, llenas de tristeza, de mucho dolor, había mucho llanto en los grupos”. Pero pronto se dieron cuenta de que debían cambiar de nombre, como si debieran acercarlo un poco más al que, paradójicamente, lleva el lugar donde viven, Buenaventura. “La mariposa sale de su oruga, renueva su piel, su estructura, sale a volar en una vida nueva, una esperanza nueva y eso somos nosotras. Después de tanto dolor nos renovamos y salimos a encontrarnos con una vida nueva”, explica.
“En Buenaventura hay unas fronteras invisibles. Los niveles de violencia son muy altos por el narcotráfico y la acción de los grupos armados ilegales, por la destrucción, la pobreza y nosotras, las mujeres, somos las más afectadas por esto”, afirma Maritza. Ella misma creció en una familia marcada por la pobreza y el maltrato y no duda en ponerse como ejemplo de lo que hacen las Mariposas por las mujeres. “Yo había sido maltratada años atrás hasta que un día la compañera Gloria me invitó a conocer la red y fue gracias a ellas por lo que yo me sentí capaz de hablar y de expresarme”. Hoy Maritza es la responsable del posicionamiento político y lidera talleres de derechos humanos en el barrio donde vive, Vista Hermosa, desde los que se ha convertido en inspiración, repitiendo con otras el mismo proceso que ella vivió. “El efecto multiplicador”, dice.
De izquierda a derecha, Maritza Cruz, Gloria Murillo y Mery Medina, dinamizadoras de la Red Mariposas / Fotografía: ACNUR
De izquierda a derecha: Maritza Cruz, Gloria Murillo y Mery Medina, dinamizadoras de la Red Mariposas / Fotografía: ACNUR

Frente al silencio, el comadreo

La historia de Maritza es similar a la de muchas de las más de mil mujeres a las que han ayudado las Mariposas. Según un informe del Consejo Noruego para los Refugiados, las habitantes de Buenaventura “son más susceptibles de ser víctimas de violencia sexual debido a la combinación de la cultura patriarcal, género, racismo, pobreza y conflicto armado”. Sobrevivientes del desplazamiento, de la violencia doméstica o sexual, esposas o madres de asesinados o desaparecidos, estas mujeres son portadoras de un trauma que suele cicatrizar en forma de silencio.
Es precisamente ese silencio, estrategia de supervivencia pero también perpetuador de la impunidad de los abusos que han sufrido, el primer muro que tratan de derribar las Mariposas. Para ello, son maestras en una de las tradiciones de su cultura afrocolombina: el comadreo.
Gloria, fundadora de la red en 2010, es una comadre nata. “Nuestro objetivo último es visibilizar la violencia que sufren las mujeres de Buenaventura pero eso es al final de proceso”, puntualiza. “Lo importante es que las mujeres salgan de su dolor, que aprendan que no son culpables, que hay una ley que las protege. Las comadres solamente les decimos que estamos aquí para acompañarlas, para ir donde quieran ir, pero las decisiones las toma la persona de acuerdo con su capacidad de irse sanando porque cuando uno está enfermo no escucha, no ve”, relata Gloria, responsable de sensibilización comunitaria en la red.
A su lado, Mery destaca algunos de los valores del comadreo: “es importante la confianza entre las comadres, tú te reúnes con la otra persona, ella te cuenta lo que le pasa, sus tristezas, sus alegrías, sus ilusiones y proyectos, siempre desde el respeto, el acompañamiento, el afecto mutuo y el secreto, porque lo que se cuenta a una comadre queda entre ellas dos”.

“Me amenazaron con una pistola y me fueron violando uno por uno”

Así, comadre a comadre, las 120 voluntarias y 22 coordinadoras de las Mariposas, siguiendo el ejemplo de Gloria, Mery o Maritza, han ido “despertando” a las mujeres. En sus talleres, encuentros y marchas, las buenaventureñas han adquirido progresivamente conciencia de sus derechos y reunido el valor suficiente, en muchos casos, para denunciar lo que les ha sucedido. Una de ellas es Luz Dary Santiesteban.
Luz abandonó su aldea, Punta Ardita, en el Chocó colombiano, en noviembre de 1995, cuando llegaron los combates y buscó refugio en Buenaventura dejando todo atrás, como los 5,7 millones de desplazados por el conflicto en Colombia, el segundo país del mundo con mayor número detrás de Siria, según el Observatorio para el Desplazamiento Internto ( IDMC). Luz se vinculó al colectivo Madres por la Vida, que apoya a los familiares de desaparecidos y se convirtió en una activista por los derechos humanos en su barrio, La Gloria, una zona empobrecida a las afueras de Buenaventura. Un día de 2004, cuatro paramilitares entraron en su casa.
“Agarraron a una de mis hijas, que en aquel momento tenía 10 años. Querían violarla. Les dije que hicieran conmigo lo que quisieran, pero que no tocaran a mi hija. Tenía que defenderla. Ellos empezaron a reírse. Me pusieron una pistola en la cabeza y me fueron violando uno por uno. Se llevaron mi dignidad. Ellos dijeron que mi trabajo como líder comunitaria estaba despertando a la gente de la comunidad. Me dijeron que parara y me callara. Yo no fui la única mujer violada en La Gloria”, ha contado a ACNUR.
Luz Dary Santiesteban fue violada en 2004 pro cuatro paramilitares. Guardó silencio durante seis años y denunció gracias a la Red Mariposas / Fotografía: ACNUR
Luz Dary Santiesteban fue violada en 2004 pro cuatro paramilitares. Guardó silencio durante seis años y denunció gracias a la Red Mariposas / Fotografía: ACNUR
Tras la agresión sexual, Luz fue abandonada por su marido y durante seis años calló. No dijo nada de lo que le había sucedido por temor a represalias y por el estigma que conlleva el hecho de ser violada. Su silencio solo se rompió tras asistir a los talleres de la Red Mariposas. Afirma que la ayudaron a encontrar el valor de denunciarlo: “A través de la red me he hecho más fuerte y he aprendido a valorarme. Me ha dado el valor para alzar la voz. Cuando denuncié el crimen fue como quitarme un cáncer que me había estado consumiendo”.
Para Luz y para mujeres como Benedecia Benancia, que huyó de la violencia en el valle del Cauca para encontrar más violencia en Buenaventura; o como María Victoria Liu, que hace quince años abandonó la comunidad de Triana con sus seis hijos, una semana después de que asesinaran a su marido delante de tres de ellos, la pertenencia a la Red Mariposas es también un antídoto contra la soledad. De estos vínculos entre iguales acaba surgiendo la fuerza para afrontar las propias historias.
“Vivimos en un contexto de machismo, y es ahí donde trabajamos. Las mujeres estamos despertando y estamos diciendo ‘hasta aquí, ya fue suficiente, yo tengo unos derechos y los voy a hacer repetar’. Es una forma de desafiar ese machismo y de fortalecer a estas mujeres”, destaca Mery. Para ella, el Nansen es “un reconocimiento real a que cuando las mujeres nos unimos podemos hacer grandes cosas, que cuando se nos mete algo en la cabeza, lo logramos”.
El día que les comunicaron que eran las ganadoras estaban reunidas con las 22 coordinadoras en un taller de autocuidado. “En eso llegó la jefa de la oficina de ACNUR acá y nos dijo que el director quería decirnos algo. Colocó el altavoz del teléfono y nos dice: ‘Chicas, ustedes son las ganadoras del Premio Nansen’. Hubo gritos, saltos, abrazos y lágrimas, pero de alegría”, recuerda Mery.
Para Gloria, el galardón, dotado de 100.000 dólares, garantiza la supervivencia de las Mariposas. “Es poder legar, dejar en herencia a las futuras maripositas el compromiso de que vale la pena apostarle a seguir construyendo una vida distinta”, afirma.
Sin embargo, ser Mariposa en Buenaventura no siempre es fácil. Las amenazas forman parte del día al día. Pese a su larga experiencia, Gloria confiesa haber sentido miedo: “es verdad que es peligroso, mis hijas, mi familia a veces me dicen que no me meta en tanto lío, que si mira cómo mueren, qué vas a hacer a tal parte, cuidado, cállate… Un día tengo miedo pero al siguiente, cuando veo que se puede ayudar, sigo y sigo”.
Marizta también ha sentido miedo en alguna ocasión pero asegura con convencimiento que no piensa renunciar a sus alas. “¿Desistir del proceso? Eso nunca. No lo estamos haciendo para nosotras sino para todas, para las que están y para las que no están, las que han muerto por la causa de ayudar a otras mujeres. Lo hacemos por las vivas y por las muertas”.

http://www.pressenza.com/es/2014/09/ejercito-mariposas-para-frenar-violencia-contra-las-mujeres-en-colombia/

Un mundo no violento es posible



Simbolo musical
Foto: Pía Argimon
Hace hoy exactamente treintaitrés años, Silo[1], ante una atenta y gozosa asistencia en el Pabellon de Deportes de Madrid, exclamó:
sin fe interna hay temor, el temor produce sufrimiento, el sufrimiento produce violencia, la violencia produce destrucción; por tanto la fe interna evita la destrucción.
En homenaje al natalicio del Mahatma Gandhi (ocurrido un 2 de Octubre de 1869) se celebra en pocos días más el Día internacional de la No violencia. Cientos de miles de humanistas alrededor del globo celebran y anuncian la posibilidad de un futuro no violento mediante múltiples acciones en diferentes lugares y culturas.
Sin embargo, vemos también con preocupación cómo la destrucción continúa mortificando a nuestra especie, ensañándose con las víctimas de guerras letales, de un feroz sistema económico, de mandatos religiosos cargados de crueldad, de una insensible discriminación, todas ellas formas de la absoluta insensatez de negar la humanidad en otros.
Aquellas palabras de Silo que proclaman un modo de evitar la destrucción, merecen entonces un poco de atención.
Al parecer, la clave de aquella orientación está dada por la nefasta acción del temor y la posibilidad de su superación. ¿Y cómo es que ese temor se instala en nosotros? Por carencia de fe interna, sugiere el texto.
Detengámonos en este punto un instante y acaso se abra ante nuestros ojos una perspectiva diferente. ¿Cómo interpreto esto? ¿Acaso no creo que éste es un defecto personal, que esa fe interna me falta sólo a “mí” – seguramente por algo que no he hecho bien o simplemente no he llevado a cabo? Esta modalidad culposa e ingenuamente personalizada del tema, lejos de conducir a la extinción del temor, lo fortalece.
¿Qué es lo que produce entonces esa falta de fe en uno mismo? Nuestra intención es mostrar brevemente, cómo ésta es producto del mundo social e histórico en el que vivimos junto a una equívoca elección propia.
Observemos unos pocos aspectos del sistema que tienen en el temor su piedra basal.
En el orden de las relaciones internacionales, vemos cómo los países acumulan sofisticadas armas y forman a muchos de sus ciudadanos en el detestable oficio de matar a otros. Todo ello con el argumento de defenderse. Cómo está a la vista, la seguridad que promete ese falso esquema se ha evaporado casi por completo. Pero el punto está en que se cree que poseer armamentos y fuerza militar supone una amenaza para supuestos antagonistas. Se quiere intimidar a posibles rivales, díscolos disconformes o simplemente a millones de inocentes sobre los que pende esa mortal espada de Dámocles. Lo que se quiere lograr entonces con ello es miedo.
Veamos ahora la Ley. Quien no respeta la convención, recibirá un castigo. Se instala en la conciencia de los ciudadanos que la punición es inherente a la Justicia. No hay reparación posible para el ofendido, sino sólo venganza larvada. Que la multa, la reclusión, el dolor del otro y hasta su muerte, purguen el error. Queda expuesto así el objetivo de todo el sistema legal actual, que no es otro que aterrorizar a sus ciudadanos, para que cultiven la obediencia a tan buenas costumbres.
¿Y qué del modo habitual en que se nos educa? Simple. Al desobediente, penas, correctivos, suspensión. El que no coopere repitiendo de memoria los mantras impresos en libros que jamás volverá a recordar en toda su vida, obtendrá su merecido con ejemplarizantes y denigrantes calificaciones. Por si fuera poco, se lo forzará a la repetición. Al entonces repitente, una vez quebrado por la fatiga y el malestar surgido de un honestísimo desinterés, se le ofrecerá como salida de honor la definitiva exclusión de tan amable esquema. Por tanto, bien vale que os esforcéis, so pena de la ignominia generalizada.
Por último, algunos de los principales cultos religiosos, exponen la necesidad trascendente de sus fieles a una disyuntiva feroz. Ora cumplir los indiscutibles mandatos de un inescrutable dios, llevando una vida de virtud o padecer tormentos enormes en sus distintas variantes imaginativas. Dolorosos infiernos, ciclos repetitivos de sufrimiento, demoníacas persecuciones o la simple extinción en una nada final, son algunas de las magníficas posibilidades de un extenso catálogo que nos ha sido mostrado ya durante siglos. Así es que mejor Usted, haga lo que decimos, porque si no…
Sin duda que algo de todo este temor inoculado por centurias ha hecho mella en nosotros. No hay duda entonces que, sin una atenta mirada sobre el asunto, la velada o manifiesta agresión a nuestra imaginación surtirá efecto.
Pues bien, no creemos ni queremos ese temor. Nos negamos a cooperar, le hacemos un burlón y desafiante vacío a tales amenazas. ¿De qué trata entonces aquella fe interna a la que se hace referencia como sinónimo de renovada condición hacia un mundo no violento?
Si logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy te pareció invencible.” escribe el mismo Silo en su libro Humanizar la Tierra.
El consejo aquí sí está dirigido a cada uno, mostrando la posibilidad de una elección que implique una dirección positiva y evolutiva en la vida personal, interpersonal, social y, en definitiva, existencial.
Situado en esa actitud, puedo sentir sin dificultar cómo la emoción se expande, desterrando definitivamente la inquietud y el temor. Por esa vía, comprendo rápidamente cómo la propia vida se puede construir con afecto e intención, realimentando una vez más el circuito de modo creciente.
Las otras personas, se convierten entonces en aliados, en posibles amigos y acaso cómplices benignos de un magnífico proyecto: Humanizar la Tierra. O lo que es lo mismo, ayudar a transformar en la sociedad y en nuestra interioridad, todos los restos de prehistoria que impidan el surgimiento de un ser humano libre de contradicción. Un ser humano alegre, fuerte, sabio y bondadoso en condiciones de compartir su felicidad con todos los demás.
La especie humana tiene un propósito profundo y liberador que, ciertamente, no ha de quedar recluido en la prisión del temor, el sufrimiento, la violencia y la destrucción.
De este modo, celebramos con aquella alegría proveniente del futuro querido, este simbólico día de la No Violencia, haciendo propia la poesía de nuestro maestro Silo:
Es la fe en nuestro destino, es la fe en la justicia de nuestra acción, es la fe en nosotros mismos, es la fe en el ser humano, la fuerza que anima nuestro vuelo.
A festejar entonces la posibilidad de participar de la construcción de un mundo más humano y no violento. Estamos todos convocados.
(como contribución a la Campaña mundial de la iniciativa Espacios No violentos #‎diadelanoviolencia #‎nonviolenceday )


[1] Creador de la corriente de pensamiento conocida como Nuevo Humanismo, fundador del Movimiento Humanista e inspirador de la espiritualidad de la que se nutren las comunidades agrupadas en torno a su Mensaje.
Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.

martes, 23 de septiembre de 2014

Emma Watson y su discurso feminista en la ONU


[VIDEO] Emma Watson y su discurso feminista en la ONU
La actriz británica Emma Watson dio un discurso en las Naciones Unidas en calidad de “embajadora de buena voluntad para las mujeres” de la ONU. Allí lanzó la campaña HeForShe que busca generar conciencia sobre la igualdad de género a nivel mundial. Su discurso sorprendió por su solidez y generó aplausos en el público.
Mundialmente conocida como Hermione Granger en las películas de Harry Potter, Emma Watson, de 24 años, dio toda una lección este domingo en las Naciones Unidas. En el lanzamiento de la campaña HeForShe de la ONU, que apunta a concientizar sobre la igualdad de género, dio un sorprendente discurso donde se reconoció a sí misma feminista y llamó a hombres y mujeres del mundo a hacerlo.
“Yo nací en el Reino Unido y creo que es justo que me paguen lo mismo que a mis compañeros varones. Creo que es lo debido que yo pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo y que las mujeres sean parte de las políticas y decisiones que afectarán a mi vida. Creo que, socialmente, merezco el mismo respeto que un hombre. Pero, lamentablemente, puedo decir que no existe un solo país en el mundo en el que todas las mujeres puedan ver estos derechos cristalizados. Ningún país en el mundo puede decir que ha alcanzado por completo la igualdad de género”, sostuvo en una parte de su discurso.
A continuación les dejamos el video y la transcripción completa de las palabras de Emma Watson.

“Fui nombrada embajadora de buena voluntad de la ONU hace seis meses y he descubierto que mientras más hablo del feminismo, más caigo en cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres es para muchos sinónimo de odiar a los hombres. Y si de algo estoy segura es de que esto tiene que terminar. Para el registro, feminismo, por definición, es creer que tanto hombres como mujeres deben tener iguales derechos y oportunidades. Es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos.
Me empecé a cuestionar sobre la igualdad entre los géneros hace mucho tiempo. A los ocho años, por ejemplo, me preguntaba por qué me llamaban mandona por querer dirigir una obra para nuestros padres cuando a los chicos no les decían lo mismo. A los 14, (cuando ya trabajaba en el cine), comencé a ser sexualizada por ciertos grupos de la prensa. A los 15, mis amigas rechazaban unirse a equipos deportivos para no parecer masculinas. A los 18, mis amigos varones eran incapaces de manifestar sus sentimientos. Entonces decidí que era feminista.
Esto no parecía complicado para mí, pero mis investigaciones recientes me han demostrado que feminismo se ha vuelto una palabra poco popular. Las mujeres han decidido no identificarse como feministas por que, aparentemente, ante los ojos de otros, esta expresión las hace ver agresivas, anti- hombres y hasta poco atractiva. ¿Por qué se ha convertido en una palabra incómoda?
Yo nací en el Reino Unido y creo que es justo que me paguen lo mismo que a mis compañeros varones. Creo que es lo debido que yo pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo y que las mujeres sean parte de las políticas y decisiones que afectarán a mi vida. Creo que, socialmente, merezco el mismo respeto que un hombre. Pero, lamentablemente, puedo decir que no existe un solo país en el mundo en el que todas las mujeres puedan ver estos derechos cristalizados. Ningún país en el mundo puede decir que ha alcanzado por completo la igualdad de género. Estos derechos, que yo considero derechos humanos, no son para todas… soy una de las pocas afortunadas.
Me considero privilegia porque mis padres no me quisieron menos por haber nacido mujer y porque en mi escuela no me limitaron por serlo. Mis mentores (en la actuación) no asumieron que yo llegaría menos lejos por la posibilidad de que en algún momento me convierta en madre. Y estas son las influencias que me han hecho la persona que soy hoy. Ellos pueden no saberlo pero ellos son los embajadores de igualdad que están cambiando el mundo. Necesitamos más como ellos. Y si todavía odias la palabra feminismo, te diré que no es la palabra lo importante. Es la idea y la ambición que hay detrás, porque no todas las mujeres tienen los mismos derechos que yo tengo hoy. En realidad, estadísticamente, muy pocas los tienen.
En 1997, Hillary Clinton dio un famoso discurso en Beijing sobre los derechos de las mujeres. Lamentablemente, aquellas cosas que ella deseaba cambiar en esa época son hoy todavía una realidad. Menos del 30% de los que le oían eran varones. ¿Cómo podemos esperar un cambio cuando la mitad de ellos está invitado a participar de la conversación?
Hombres, me gustaría tomar esta oportunidad para hacerles llegar una invitación formal. La igualdad de género también es tu problema. Hasta la fecha, veo como el rol de mi padre es valorado menos por la sociedad pese a que ha sido igual de importante en mi vida que mi madre. También he visto a hombres aguantando el dolor de una enfermedad mental por miedo a pedir ayuda porque eso los hará ver menos masculinos. De hecho, el suicidio en el Reino Unido es lo que más hombres mata. Los he visto asustados de lo que se les indica que es el éxito para un varón porque los hombres tampoco tienen los beneficios de la igualdad.
No hablamos sobre hombres encarcelados por los estereotipos de su género, pero allí están. Si al hombre no se le hace creer que tiene que ser agresivo, la mujer no será sumisa. Si al hombre no se le enseña que tiene que ser controlador, la mujer no será controlada. Ambos. Hombres y mujeres deben sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto en vez de como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros. Ambos podemos ser más libres y de esto es de lo que se trata la campaña: de libertad.
Quiero que los hombres se comprometan para que así sus hijas, hermanas y madres se liberen del prejuicio y también para que sus hijos se sientan con permiso de ser vulnerables, humanos y una versión más honesta y completa de ellos mismos.
Ustedes deben pensar: ¿Quién es esta chica de “Harry Potter” y qué hace aquí en la ONU? Pues es una muy buena pregunta, yo también me la he estado haciendo. Pero todo lo que sé ahora es que, realmente, me interesa este problema y quiero ayudar a que las cosas mejoren. Habiendo visto lo que he visto y teniendo la oportunidad de hacer algo para cambiarlo, es mi responsabilidad decir algo.
Edmund Burke decía que todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.
En mi nerviosismo por este discurso… en mis momentos de duda me digo firmemente: “Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo? Si tienes dudas cuando se te presenta una oportunidad, espero que estas palabras te sean útiles. Porque la realidad es que si no hacemos nada hoy, van a tener que pasar 75 años o quizás 100 para que una mujer pueda esperar recibir el mismo salario que un hombre por el mismo trabajo. Más de 15 millones de niñas serán forzadas a casarse en los próximos 16 años y, al mismo ritmo, no será hasta el 2086 que las mujeres de las áreas rurales de África puedan ir a la escuela secundaria.
Si crees en la igualdad, debes ser uno de esos feministas de las que hable poco antes y por eso yo te aplaudo. Para hacer el cambio necesitamos estar unidos y las buenas noticias son que ahora tenemos una organización unida. Te invito a que te dejes ver y que te preguntes: Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo? Muchas gracias”.

http://notas.org.ar/2014/09/23/video-emma-watson-feminista-onu-heforshe/

Semana de la No Violencia: 21 eventos en 9 días

El evento se pone en marcha este viernes bajo el lema "Todo se transforma". Participarán 23 organizaciones sociales locales y se debatirán temas como la violencia de género o la trata de personas.
Por: Redacción 0223
Publicada 22/09/2014

 
Por cuarto año consecutivo se realizará la Semana de la No Violencia.


Entre el viernes 26 de septiembre y el sábado 4 de octubre se realizará la Semana de la No Violencia en Mar del Plata. Bajo el lema "Todo se transforma", habrá 21 eventos durante 9 días en los que participaron 23 organizaciones sociales de la ciudad.

Por cuarto año consecutivo, el evento coordinado por el Colectivo por la No Violencia buscará poner en debate temas como los derechos humanos, el medio ambiente, la calidad de vida, la violencia de género, la trata de personas y la diversidad, entre otros.

En esta edición habrá cinco festivales artísticos en nueve días. El primero será el 26 de septiembre en el Teatro Diagonal donde participarán cuatro bandas. El 28 se realizará una varieté de arte contra el miedo en el Parque Primavesi. Dos días más tarde, el Teatro Diagonal albergará un festival organizado por el Consejo de Niñez, mientras que el 2 de octubre se llevará a cabo un festival popular en el Teatro Colón para celebrar el Día de la No Violencia. Por último, el 4 de octubre habrá una jornada artística en Plaza Rocha.

Osvaldo Bocero, uno de los referentes del Colectivo por la No Violencia, señaló que “nuestra tarea es gestionar, organizar y generar ámbitos amables para que esta señal que se manifiesta con fuerza durante estos días, no sea solo una coyuntura sino que se pueda mantener el resto del año".

En esta oportunidad los organizadores decidieron que el lema del evento sea “Todo se transforma”. Bocero explicó que esto tiene sentido "porque la no violencia es esencialmente transformación; es ese cambio que empieza en uno y sigue en los demás, y en ese ida y vuelta, es que vamos produciendo cambios simultáneos en nosotros y en los demás”.

Por último, el representante del Colectivo por la No Violencia destacó que “la semana de la no violencia demuestra que hay mucha gente dispuesta a cambiar las cosas" y que "todo se transforma es plantearnos una salida a la desestructuración que hoy viven las personas y los grupos humanos“.

http://www.0223.com.ar/nota/2014-9-22-semana-de-la-no-violencia-21-eventos-en-9-dias

jueves, 21 de agosto de 2014

Charla para Mamás

¿Vas a ser mamá y tenés algunas dudas?
Vení, vamos a charlar sobre todo lo que necesitamos saber acerca del embarazo y el cuidado de nuestros bebés.


Charla-Taller para Mamás y futuras Mamás en Fiorito.
Con la Puericultora Sandra Nicolini
ACTIVIDAD LIBRE Y GRATUITA!
Sábado 6 de septiembre a las 16 hs.
Baradero 1385, Fiorito (a 3 cuadras de Pte. La Noria)

Se agradece difusión.

El humanismo es la última trinchera de resistencia que tenemos”

Mariam Cortas Said. Escritora, vicepresidente de la Fundación Barenboim-SaidSe ahonda la brecha entre los que creen que es posible la coexistencia intercultural y los que ven inevitable el choque de regímenes belicosos, señala esta intelectual pacifista.

  • Fabián Bosoer
Habla del conflicto israelí-palestino, pero se refiere a la encrucijada de la cultura occidental enfrentada a sus propios fantasmas y demonios. Todo tambalea en Oriente Medio, nos dice, y no estamos preparados para imaginar hacia dónde va el mundo árabe, con tantos focos de conflicto y convulsiones en curso. Se agranda la brecha entre quienes creen que es posible la coexistencia entre pueblos y quienes consideran inevitable el choque superpuesto de nuevas y viejas beligerancias, señala esta intelectual árabe-americana y activista cultural por la paz: “No son sólo las fronteras físicas las que están en cuestión: también las mentales”, nuestro modo de pensarlas, sostiene. Es Mariam Cortas Said, viuda del escritor e intelectual Edward Said y vicepresidente de la Fundación Barenboim-Said, proyecto de su esposo con el gran pianista, creadores de la Orquesta West- Eastern Divan. Ella nació y creció en Beirut, Líbano, vive hace varias décadas en Nueva York y estuvo esta semana en Buenos Aires, donde recibió un doctorado honoris causa y participó de actividades en la Maestría en Diversidad Cultural de la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF).
Es ineludible preguntarle en primer lugar por lo sucedido en Gaza y sus consecuencias ...

Lo que está pasando en todo Medio Oriente en este momento es más que terrible: es horroroso. Es una repetición de lo que ha estado pasando durante los últimos siete u ocho años, pero agravado aún más por el bombardeo masivo al que están expuestas las poblaciones civiles. Cohetes de un lado, bombardeos masivos del otro; al final, no importa quién empezó ni cuál sea la justificación: nadie puede pretender la razón sosteniendo que es inevitable la matanza de mujeres, niños y ancianos de manera indiscriminada.
Se habla de “defensa propia” frente a “autodeterminación”: todo pueblo tiene derecho a defenderse cuando ve amenazadas sus vidas, todo pueblo tiene derecho a liberarse de la dominación para construir su destino. ¿Es inevitable la guerra?

Todos tienen derecho a la defensa propia. Todos tienen derecho a la autodeterminación. Todos tienen el derecho a resistir. Y todos son seres humanos; y al final, lo humano es el aspecto más importante en todo esto: las vidas que se pierden en las hogueras de una civilización. Este bombardeo extensivo y sostenido sobre Gaza fue en 2006, 2008 y 2009, en 2012, y esto de ahora. Parece estar acelerando la escalada del conflicto, pero hacia dónde no lo sabemos.
¿Cuál es la clave para entender este conflicto? ¿Es geopolítico, cultural, religioso, nacionalista?

No creo que sea un conflicto cultural o religioso, aunque tenga esos elementos también, que se utilizan para marcar las diferencias aparentemente irreconciliables. Los israelíes no se propusieron crear un nuevo Estado colonial, pero es lo que terminó ocurriendo. Cuando Israel declaró su independencia, y más adelante peleó la guerra de 1948 y ganó una parte muy importante de tierra, un gran pedazo de lo que era conocido como Palestina, y luego de las distintas guerras con los países árabes, terminó convertido en un Estado expansionista. Es una parte del problema que no puede desconocerse si se quiere encontrar una solución. Los palestinos no pudieron tener su propio Estado en su territorio. Es tan simple y complicado como eso. Hamas es otra expresión más de ese proceso que no podemos justificar pero de lo que tampoco el Estado de Israel, y sobre todo estos gobernantes actuales, pueden desentenderse, porque indirectamente los han alentado. En realidad el conflicto no es tan antiguo ni de los tiempos bíblicos, en absoluto. Es un conflicto moderno que comenzó en el siglo XIX.
Un conflicto del siglo veinte en una región que parece volver al siglo XIX o más atrás aún, a los tiempos de los imperios, las cruzadas y guerras religiosas ...

Eso es cierto, es lamentablemente cierto. Hubo una gran esperanza con la llamada Primavera Arabe pero resultó en gran medida frustrante. En Egipto han vuelto al poder los militares. Las guerras religiosas son atizadas por los grandes intereses económicos y poderes que están involucrados en toda la región. Están despedazando países, como sucede en Irak a partir de la invasión de EE.UU., en Líbano y en Siria hoy. Las grandes fuerzas y potencias que conquistaron Oriente Medio y los movimientos nacionales que las enfrentaron están todos actuando como fuerzas centrífugas. Lo que es más peligroso ahora es el extremismo islámico que no sólo quiere volver al pasado, al siglo XII o XIII, sino que están en contra de cualquier forma de diversidad, de coexistencia de ninguna clase. Eso es contrario a la propia historia, porque esa región (específicamente Líbano, Siria, Irak, Jordania y Palestina) ha sido un área donde la diversidad y las religiones pudieron coexistir pacíficamente. Tenían vínculos de coexistencia entre ellos. Esto es lo que es aterrador en este punto. Que tanta fuerza destructora cargada de fanatismos religiosos esté pasando al frente. Esto es lo que está preocupando en la mayoría de los países árabes. La región está en caos.
Pero la resolución del conflicto palestino-israelí parecía estar al alcance de las manos con los distintos acuerdos de paz de los últimos veinte años. ¿Qué es lo los hizo fracasar?

La cuestión de Palestina nunca se ha resuelto, y eso agrega combustible al fuego porque lo que está en juego es lo que un pueblo considera que se trata de una ocupación colonial que debe cesar. Dividieron a los palestinos en dos entidades, Cisjordania y Gaza, luego dividieron la Cisjordania en zonas. La mayor parte de las áreas pobladas en Cisjordania, que tenían grandes poblaciones, se las dieron a la Autoridad Palestina y dijeron “ustedes háganse cargo de su gente”. Pero luego procedieron a crear más asentamientos, a tomar más del agua de Cisjordania, a construir drones que circundan las aldeas y a crear lo que es más o menos un Estado apartheid. Gaza ha sido bloqueada durante al menos ocho años y medio. Dejaron Gaza y desmantelaron los asentamientos allí, pero lo que hicieron fue que los encarcelaron. Les dicen que es su tierra, que pueden quedarse, pero no pueden salir ni usar sus cielos ni pescar sin permiso. Y con el bloqueo comenzaron a restringirlos para recibir cualquier cosa. Todo en el nombre de la autodefensa. Deberían haber comenzado por evitar convertir ese territorio en lo que lo han convertido haciendo de sus vidas un infierno y sin poder salir de allí.
¿Cómo se detiene esta escalada y se puede encauzar este torrente de fuerzas encontradas en un curso de resolución pacífica? ¿Todo remite a cumplir con el mandato de la ONU del ‘47 y a la creación de un Estado palestino?

Lo cierto es que no hay tal cosa como un Estado palestino junto a un Estado israelí, y dudo que como están las cosas eso sea algo realista y posible. La solución de dos Estados lleva largo tiempo muerta. Sólo habrá un Estado en el que vivirán judíos y palestinos en la misma tierra. No veo otra forma. Porque, verá, hay tantos asentamientos en Cisjordania que no pueden ser desmantelados. Entonces, ¿qué van a darles a los palestinos? ¿Cinco por ciento de Palestina?¿Cinco por ciento, un poco aquí, un poco allá, otro poco acá? Eso no puede ser un estado viable. Y está claro que los israelíes que viven allí no se irán de allí. Lo que tienen que hacer ahora es lo que no quieren hacer: decir “los palestinos son parte del Estado, de la tierra que queremos”. Los actuales líderes israelíes quieren mantener al ejército en el valle del Jordán, seguir controlando Jerusalén. Quieren hacerlo así y tienen la fuerza para imponerlo, pues bien, las poblaciones están allí y se van a quedar y van a resistir, tienes que tratar con ellas. Tendrán entonces que hacerlos ciudadanos con plenos derechos. Y van a tener otro problema, la paridad demográfica entre las dos poblaciones. Sea como sea, la decisión depende de los israelíes ahora, en la guerra o en la paz que pueda lograrse.
¿Cuál sería entonces un nuevo punto de partida para un acuerdo que no sea sólo una tregua más hasta la próxima escalada?

Desafortunadamente con todo lo ocurrido en los últimos años y ahora con esto, las diferencias entre los palestinos y los israelíes se han ampliado. La situación ha empeorado. Habrá que conducirlo de vuelta a un momento anterior, desactivar las formas inmediatas de la agresión. No hay posibilidades de que dos pueblos puedan coexistir en esta tierra con el odio que vemos hoy. Si lo ponemos en los términos de dos pueblos luchando por un mismo territorio, ninguno podrá ganar, ambos serán perdedores. Porque cada uno va a luchar hasta el final. Y cuando luchen hasta el final, se habrán aniquilado el uno al otro. Militarmente, no hay solución, Absolutamente ninguna solución.
¿Entonces?

El humanismo es la última resistencia, y la única resistencia, que todavía tenemos. Debemos luchar por ese humanismo, en el que nos reconocemos e intentamos tratarnos como seres iguales desde el reconocimiento de nuestras diferencias. Buscar escucharnos, entendernos y ver cómo, a uno y otro lado, podemos avanzar.
Edward Said, su compañero de vida, escribió sobre el “Orientalismo” como el modo en que Occidente distorsionó sus miradas sobre Oriente. ¿Ve algo de eso en la mirada actual sobre los árabes y el islam?

Así es. El orientalismo adopta ahora una forma diferente, que es la islamofobia. Pero también ha prendido en el mundo árabe, cuando se pretende implantar la idea de una “islamización” homogénea que termina aplastando la verdadera autodeterminación y borrando la diversidad cultural y religiosa en esos pueblos.
Copyright Clarín, 2014.

http://www.clarin.com/edicion-impresa/humanismo-ultima-trinchera-resistencia_0_1190880960.html

lunes, 4 de agosto de 2014

Los estragos en Hiroshima y Nagasaki 20 años después

¿Por qué se tiró la bomba atómica en Japón? ¿Fue una decisión militar de ‘último recurso’? ¿O fue una decisión geopolítica mirando hacia Moscú, que dio inicio a la Guerra Fría? Luego de lo que puede ser considerado el acto terrorista más grande de la historia mundial, la madre del presidente estadounidense Truman comentó: “Me alegra que Harry haya decidido terminar la guerra. No es un hombre lento. Llega pronto adonde va”.
Mientras las tropas soviéticas y norteamericanas avanzaban hacia Berlín, el 1° de mayo de 1945, Hitler se quitó la vida y tres días después Alemania se rindió. Pero las batallas del Pacífico continuaron durante varios meses. Allí, la flota norteamericana avanzaba hacia el Japón, país que en 1941 había bombardeado Pearl Harbor, lo que significó el ingreso abierto por parte de Estados Unidos a la contienda bélica.
Sin la mediación soviética, el nuevo presidente Truman y Winston Churchill, desde Potsdam, exigieron el 26 de julio de 1945 la rendición japonesa, advirtiendo que si no lo hacía, pagarían con la “destrucción total”. Poco antes, el ejército norteamericano había probado la bomba atómica y la amenaza era concreta, también para los aliados, en vistas a los próximos acuerdos de paz.
El 6 de agosto, la aviación norteamericana arrojó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, al sur del Japón. El 14 de agosto, Japón aceptó las condiciones de Potsdam y el 2 de septiembre firmó una rendición formal. En Hiroshima, unas cien mil personas murieron en el acto, mientras más de 300 mil resultaron heridas, y fallecieron de forma horrible semanas o meses después. Casi todos eran civiles. Algo similar sucedió en Nagasaki tres días más tarde, el 9 de agosto de 1945. Todavía hoy se sienten los efectos radiactivos y las mutaciones genéticas. Meses antes, Tokio había sido también bombardeada con bombas incendiarias, en el raid aéreo más destructivo de la historia, que mató a más de 330 mil personas.

De esta forma, los países de la civilización y el liberalismo, pusieron fin a una guerra y Estados Unidos dejaba definitivamente atrás su política de aislamiento en el continente. El avión B-29 Enola Gay, que arrojó la bomba sobre Hiroshima, todavía permanece en exhibición en el Museo Nacional del Aire y el Espacio norteamericano.
Recordamos aquel luctuoso acontecimiento con algunos fragmentos de un artículo publicado en la Revista Primera Plana en julio de 1965. El entonces jefe de redacción de la revista, Tomás Eloy Martínez, recorrió las ciudades bombardeadas veinte años después y dejó un escalofriante testimonio de los estragos de la hecatombe.
Fuente: Revista Primera Plana, 20 de julio de 1965.
Desde Hiroshima y Nagasaki
Los sobrevivientes de la bomba
El 6 de agosto de 1945, a las 8 y cuarto de la mañana, la Era Atómica empezó con un estallido, en la ciudad de Hiroshima, Japón. En el primer segundo, 300 mil grados de calor inundaron la Plaza de la Paz, y cien mil personas cayeron muertas. El 9 de agosto, a las 11 y dos minutos, otra bomba más poderosa todavía —de plutonio— arrasaba el valle de Urakami, en Nagasaki, donde la población cristiana era dominante. Se había desviado tres kilómetros al este de su objetivo, los astilleros Mitsubishi, y el cataclismo fue por eso menos grave; 25 mil muertes instantáneas y 130 mil heridos. Lo que sigue es el relato que escribió el jefe de redacción de Primera Plana, Tomás Eloy Martínez, luego de recorrer largamente las dos ciudades, de hablar con decenas de sobrevivientes y de recoger la opinión de los médicos especializados en la enfermedad atómica.
Bajo el cenotafio del Parque de la Paz, en el vientre de un arco de cemento donde todas las mañanas aparecen flores nuevas, todavía siguen fundiéndose con la tierra los andrajos y la sangre de doscientos mil hombres; allí, junto a las cartas que dejaron a medio escribir en los hospitales de emergencia, se vuelven amarillas las sembatsuru, las filosas cigüeñas de papel que les llevaban sus amigos para desearles salud y buena suerte; allí también, en Hiroshima, dentro de un bloque de piedra, se agolpan los nombres de los que cayeron repentinamente muertos un día de verano, hace veinte años, convertidos en agua, en quemadura, en fogonazo: los nombres que ahora se consumen entre cenizas y magnolias.
Si uno se arrodilla, por entre las flores del cenotafio puede divisarse la cúpula de la Exposición Industrial, una mole de acero y mármol que se construyó en 1914. Pero ya el mármol es cansada arena que se desmorona sobre el río Motoyasu, y el acero de la cúpula, un esqueleto oxidado y retorcido, la corona fantasmagórica de una casa en ruinas. Más cerca, los cerezos lamen una especie de dedo inmenso, sobre el que una chiquilla de bronce abre sus brazos, con la cara vuelta hacia el río Ota, en las montañas. Junto a sus pies, en una hendidura hasta donde no llegan las interminables lluvias de julio, algunos cuadernos escolares fueron abandonados, como ofrenda. La chiquilla de los brazos abiertos se llamaba Sadako Sasaki y había nacido el 6 de agosto de 1945, en Hiroshima, a las 9 de la mañana, cuando su madre, cegada, llagada y sin fuerzas, no esperaba sino que ella naciera para morirse.
Sadako creció alegremente en una casa de Miyajima, a 16 kilómetros de la ciudad, y sólo cuando fue a la escuela por primera vez empezó a sentir una confusa melancolía por aquella madre que no había conocido. Le preguntó a Shizue, su prima, qué había pasado la mañana de su nacimiento. "El cielo se derrumbó y volvió a levantarse", le contestaron. Sadako aprendió a leer, a coser y a pintar muñecas de yeso; parecía fuerte, aunque a veces un súbito mareo y una llamarada de fiebre la devoraban. Otro 6 de agosto, mientras festejaba sus 12 años, cayó desmayada. Murió a las dos semanas, de una leucemia fulminante, y la fotografía de su cara dormida, entre flores y muñecas de yeso, levantó en vilo a los escolares del Japón: todos los días, de las monedas que llevaban para su almuerzo, cada uno separaba un yen en memoria de Sadako. Fue con esos yenes que se alimentó su cuerpo de bronce, entre los cerezos del parque.
“Reposen aquí en paz, para que el error no se repita nunca”, dice una inscripción en la piedra del cenotafio. Pero ahora, ya casi nadie en Hiroshima quiere averiguar de quién fue el error y por qué lo cometieron. "Vi el avión desde Kaitachi 1, a las ocho y cuarto, y me pareció que se estaba estrellando contra el Sol —repitió tres veces Goro Tashima, un pescador, en el Parque de la Paz—. La bomba no sólo cayó sobre Hiroshima sino también sobre la conciencia de los Estados Unidos. Ellos y nosotros hemos salido perdiendo en esa guerra."
"Si Japón hubiese tenido la bomba, también la hubiera arrojado sobre su enemigo", imaginaron la señora Ooe y la señora Katsuda en el Hospital de Hiroshima. "Si la hubiésemos tenido...Pero no la tuvimos", dijo el señor Muta Suewo en el Hospital de Nagasaki. "Yo no quiero imaginar nada", protestó, en cambio, el señor Yukio Yoshioka, que tenía 15 años y estaba marchándose hacia el monte Hiji 2 cuando lo envolvió el resplandor atómico. "Sólo quiero quejarme de que la bomba mató a mi padre, y a mí me volvió inútil y estéril."
Para que el error no se repita nunca. Ahora, en Hiroshima, las parejas se abrazan a la luz de la cúpula ruinosa, la única cúpula en pie desde aquel día en que la ciudad fue quemada por mil soles; un anillo de barcazas musicales, con sus faroles de papel, merodea por la ribera del Motoyasu, en el delta del río Ota, donde una vez cayeron todas las cenizas y las lágrimas del mundo; desde el Museo de la Paz, entre los frascos con tejidos queloides y las fotografías de criaturas transformadas en una brasa viva, se oyen los rugidos del cercano estadio de béisbol; el castillo de Mori Terumoto, que se desplomó aquella mañana de agosto como un sucio toldo de papel, está de nuevo erguido en su jardín, rehecho y resplandeciente; en sus casas, en los tranvías y en las tiendas, los hombres de Hiroshima jamás mencionan la tragedia, a menos que por azar vean sobre las espaldas o la cara de un caminante las cicatrices del feroz relámpago, el tejido gomoso y estriado que les reventó en la carne para protestar contra los cuatro mil grados de calor vomitados por el cielo. En las escuelas, los chicos sólo conocen confusamente esa historia; para ellos, el 6 de agosto de 1945 es apenas una lección de cien palabras en el libro de lectura, un cuentito fugaz que comienza del mismo modo en los textos de segundo grado y en los de quinto: "A las ocho y cuarto de la mañana, un bombardero B-29 de los Estados Unidos —el Enola Gay—, arrojó una bomba atómica en el centro de nuestra ciudad. Estalló en el aire, a 570 metros sobre el Hospital Shima. En los primeros nueve segundos, cien mil personas murieron y otras cien mil quedaron heridas." 3

Vuelve padre, vuelve madre
Pero las cifras no sirven demasiado; las cifras dicen muy poca cosa cuando ellos, los sobrevivientes, muestran sin resentimiento ni queja, como si fueran de otro, sus ojos vaciados por el increíble resplandor, sus espaldas abiertas en canal, sus manos apeñuscadas y detenidas en una quemadura. "Yo me había levantado de una silla para hablar por teléfono —contó el señor Michiyoshi Nakushina, que era un comerciante de sake 4 en 1945—. La casa quedó llena de un fuego amarillo, y el fuego se volvió después azul y el azul se hizo rojo hasta que la ciudad, tan clara y sin nubes esa mañana, se hundió de golpe en una noche sucia".
Las cifras dicen muy poca cosa pero, a veces, lo dicen casi todo: el 6 de julio pasado quedaban 80 mil sobrevivientes de la bomba en Hiroshima, y 65 mil en Nagasaki, la sexta parte de la población completa en cada ciudad 5. Algunos vivían a más de cuatro kilómetros del estallido: sus carnes fueron vulneradas por los vidrios de las ventanas, por las vigas que se derrumbaban, por las mesas que se partían en astillas; o quedaron indemnes, con la suficiente voluntad y fuerza como para olvidar el apocalipsis. "Ahora, en el hospital, ya estoy tranquilo. Me quieren, no tengo ningún deseo especial", se resignaba Suewo-san 6, hace diez días. "Perdí mis dos hijos pequeños y perdí también el tercero, que iba a nacer en diciembre de 1945. Lo último que perdí fue el odio. Ya sólo me queda en el corazón una enorme necesidad de vivir —contaba la Señora Yaeko Katsuda—. Pero qué difícil es para nosotros vivir como los demás."
Todos los sobrevivientes de la bomba saben que alguna oscura partícula de su condición humana les fue arrebatada aquel día de verano, hace 20 años: poco a poco fueron dándose cuenta de que estaban condenados al aislamiento y a la pobreza. Empezaron a ser sospechosos para las personas de quienes se enamoraban, a ser tratados como enfermos y engendradores de hijos débiles; durante meses —y a menudo, como Yoshioka-san, durante años enteros—, se despertaban en medio de la noche pensando que el amor y la felicidad les estaban vedados para siempre; en los astilleros, en la fábrica de automóviles Tokyokoyo y en los aserraderos de Hiroshima, sus empleadores los miraban con desconfianza, imaginando que un día de cada tres no irían a sus trabajos: de sobra sabían que la anemia, el cáncer de las tiroides, los disturbios del hígado y el cáncer de la piel acabarían por derribarlos. Y, en cierto modo, no les faltaba razón: en 1960, sobre un total de 278 gembakusho 7 hospitalizados, 58 habían muerto. Treinta de ellos estaban a más de dos kilómetros del epicentro.
No es del todo cierto que la Bomba y la muerte traten del mismo modo a los ricos y a los pobres. Hacia el Oeste de Hiroshima, sobre las márgenes del Ota, los habitantes de Burako 8 vieron el 6 de agosto cómo sus míseras chozas de madera quedaban reducidas a cenizas y a escombros por el viento atómico. Desesperados, sintiéndose de repente hundidos en un infierno más abominable del que conocían, recogieron los residuos quemados de sus viejos hogares, y empezaron a reconstruirlos con fragmentos de cinc y cañas de bambú, sin permitirse descanso: esa impaciencia, esa irrefrenable necesidad de defenderse, acabó por exponerlos a más radiaciones que la gente de otras áreas, situadas a la misma distancia del Hospital Shima. Los estadísticos calculan que el 85 por ciento de la comunidad recibió una radiación nuclear residual de 5-30 roentgen, mientras que sólo el 25 por ciento de Hirosekita-machi, 500 metros más próximo al centro del estallido, quedó expuesta a la misma dosis de radiactividad. Ahora, el 44 por ciento de los burako en condiciones de trabajar vagabundean hechos andrajos en las calles, con sus nidadas de huérfanos por detrás. "Sienten la vida como un prolongado suicidio", dijo el doctor Yasuo Nakamoto, director del Hospital de Fukushima —el único de la comunidad—, hace un par de domingos, mientras la lluvia formaba nuevos ríos en las callecitas cenagosas del barrio.
Estos seres calcinados, aniquilados, temblorosos, han empezado a recortar flores de papel para el 6 de agosto. Casi siempre llovió ese día, a diferencia de 1945, y ya están acostumbrados a marchar por los puentes con sus paraguas de color naranja. Suelen ser 10 mil, pero este año esperan ser 20 mil por cada aniversario del cataclismo. Descenderán sobre la ciudad con sus grandes pancartas, con sus banderas blancas y sus tambores, por el puente sagrado de Kintai o por los dos puentes Heiwa, hacia un Parque de la Paz que estará lleno de azaleas y campanillas. "Así podremos calmar las almas de los que han muerto. Así podremos calmar nuestras propias almas", repitió Yoshioka-san, como en una letanía.
Ese no será el final de este vigésimo aniversario, sin embargo. Cinco de los 20 mil hombres, o quizá los 20 mil, si tienen fuerzas, subirán a los trenes en la estación de Hiroshima, cantarán durante las siete horas que separan esa ciudad de Nagasaki, en la isla de Kiu-shu, y marcharán en procesión hasta el estadio de béisbol, en el medio de la esplendorosa bahía donde debió caer la bomba, un 9 de agosto. Para apaciguar a los muertos, arrojarán flores y sembatsuru al mar, y recibirán la noche con sus farolitos de colores.
(…)
El muro y los tormentos
Las cifras dicen poca cosa, pero a veces lo dicen casi todo. En enero de 1965, el 42 por ciento de los trabajadores esporádicos en Hiroshima eran sobrevivientes de la hecatombe; cada uno de ellos, por condescendencia del gobierno japonés, recibía un dólar y medio de jornal. En febrero, el señor Akira Kuboyama, licenciado en Economía de la Universidad de Nagasaki, aprobó el examen de ingreso a una de las mayores empresas de la isla Kiu-shu. Pero durante el test médico, los investigadores percibieron formaciones queloides en sus hombros, y vetaron su contrato. En abril, la señora Yamaguchi protestó ante la Comuna de Hiroshima porque uno de los huérfanos a quienes apadrinaba había debido cambiar de trabajo diez veces en un año: cuando presentaba su tarjeta de salud con el rectángulo verde era implacablemente despedido.
No les es fácil ser reconocidos como enfermos atómicos, y hasta 1957 se negó oficialmente que sus anemias y cánceres tuvieran algo que ver con la explosión. Es que el 3 de setiembre de 1945, durante una conferencia de prensa en Tokio, el brigadier general Thomas Farrell informó que "ya nadie padece en Hiroshima y Nagasaki los efectos radiactivos de la bomba. Quienes los recibieron están muertos".
Referencias:
1 Un villorio situado a 7 kilómetros al este de Hiroshima.
2 A dos kilómetros del epicentro de la explosión. Allí está actualmente la Comisión para los Daños de la Bomba A (ABCC).
3 En el momento de la explosión, la población de Hiroshima podía calcularse en 340.000 personas. El 30 de junio de 1945, 245.423 ciudadanos recibieron sus tarjetas para el racionamiento de arroz. Esa cifra excluye la población militar y los Cuerpos de Trabajo, estimado en un tercio de la cifra total.
4 Vino de arroz, de baja graduación alcohólica, entre 17 y 18 por ciento.
5 Según los últimos censos -1960-, Hiroshima tiene 431.336 habitantes, y Nagasaki 344.153.
6 San es un imprescindible sufijo de cortesía. Equivale a señor o señora.
7 El nombre con que se designa a los enfermos atómicos.
8 Una comunidad de 6.500 personas, completamente segregada del resto de la ciudad. La palabra Burako no puede pronunciarse dentro del barrio: se considera extremadamente ofensiva.
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Entre la razón y el infierno - Hiroshima, por Albert Camus

El 6 de agosto de 1945 bombarderos estadounidenses lanzaron sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba atómica, causando la muerte de unas 140.000 personas. Dos días más tarde, Albert Camus publicó un artículo en Combat donde lamentaba profundamente que las conquistas científicas estuvieran al servicio “de la más formidable furia destructora de que el hombre haya dado pruebas desde siglos”. Lamentablemente, al día siguiente de aparecer esta publicación, la aviación norteamericana arrojó una segunda bomba sobre otra ciudad nipona, Nagasaki, que causó la muerte de unos 70.000 japoneses. Sus palabras aún hoy siguen vigentes.
Fuente: Camus, Albert, Combat, 8 de agosto de 1945, en Moral y Política, Biblioteca clásica y contemporánea, Buenos Aires, Editorial Losada, 1978, págs. 57-59.
El mundo es lo que es, es decir, poca cosa. Es lo que desde ayer todos sabemos gracias al formidable concierto que la radio, los diarios y las agencias noticiosas acaban de desencadenar con respecto a la bomba atómica. En efecto, nos enteramos, en medio de una multitud de comentarios entusiastas, que cualquier ciudad de mediana importancia puede ser totalmente arrasada por una bomba del tamaño de una pelota de fútbol. Los diarios norteamericanos, ingleses y franceses se extienden en elegantes disertaciones sobre el porvenir, el pasado, los inventores, el costo, la vocación pacífica y los efectos bélicos, las consecuencias políticas y aun la índole independiente de la bomba atómica. En resumen, la civilización mecánica acaba de alcanzar su último grado de salvajismo. Será preciso elegir en un futuro más o menos cercano entre el suicidio colectivo o la utilización inteligente de las conquistas científicas.
Mientras tanto, es lícito pensar que hay cierta indecencia en celebrar así un descubrimiento que se pone, primeramente, al servicio de la más formidable furia destructora de que el hombre haya dado pruebas desde siglos. Nadie, sin duda, a menos que sea un idealista impenitente, se asombrará de que, en un mundo entregado a todos los desgarramientos de la violencia, incapaz de ningún control, indiferente a la justicia y a la sencilla felicidad de los hombres, la ciencia se consagre al crimen organizado.
Estos descubrimientos deben ser registrados, comentados según lo que son, anunciados al mundo para que el hombre tenga una idea precisa de su destino. Pero rodear estas terribles revelaciones de una literatura pintoresca o humorística, no es soportable.
Ya se respiraba con dificultad en un mundo torturado. Y he aquí que se nos ofrece una nueva angustia, que tiene todas las posibilidades de ser definitiva. Sin duda se le brinda al hombre su última posibilidad. La bomba atómica puede servir, en rigor, para una edición especial. Pero debiera ser, con toda seguridad, motivo de algunas reflexiones y de mucho silencio.
Además, hay otras razones para acoger con reserva la novela de ciencia ficción que los diarios nos ofrecen. Cuando se ve al redactor diplomático de la Agencia Reuter anunciar que esta invención vuelve caducos los tratados e incluso las decisiones de Postdam, señalar que es indiferente que los rusos estén en Koenigsberg o los turcos en los Dardanelos, no se puede evitar atribuirle a tal concierto intenciones bastante ajenas al desinterés científico.
Entiéndase bien. Si los japoneses capitulan después de la destrucción de Hiroshima y por efectos de la intimación, nos alegramos. Pero nos rehusamos a sacar de tan grave noticia otra conclusión que no sea la decisión de abogar más enérgicamente aún en favor de una verdadera sociedad internacional, en la que las grandes potencias no tengan derechos superiores a los de las pequeñas y medianas naciones, en que la guerra, azote hecho definitivo por el solo efecto de la inteligencia humana, no dependa más de los apetitos o de las doctrinas de tal o cual estado.
Ante las perspectivas aterradoras que se abren a la humanidad, percibimos aún mejor que la paz es la única lucha que vale la pena entablar. No es ya un ruego, sino una orden que debe subir de los pueblos hacia los gobiernos, la orden de elegir definitivamente entre el infierno y la razón.

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jueves, 19 de junio de 2014

El colmo de la Ciudad Verde de Macri

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Dos iniciativas del jefe de Gobierno proponen desafectar parte de la emblemática Reserva, incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional. También afecta un sector del Parque Avellaneda y otro junto al Autódromo

Por Eduardo Videla

Un día después de anunciar un plan para construir nuevos espacios verdes en la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gobierno envió a la Legislatura un proyecto para construir un depósito de camiones en la mismísima Reserva Ecológica. El audaz proyecto del PRO impulsa desafectar cinco hectáreas del pulmón verde para destinarlas a una “base primaria de recolección de residuos”, que consistiría en un depósito de camiones y de basura. No conforme con esto, tres días después, se presentó otra iniciativa con la propuesta de restarles a la Reserva otras 2,5 hectáreas para el mismo fin. La denuncia fue formulada ayer por los legisladores porteños Alejandro Bodart (MST) y Pablo Bergel (Verde Alameda). Los proyectos también avanzan sobre otros espacios verdes, como el Parque Avellaneda, al que se propone quitarle 2,5 hectáreas, siempre con el fin de destinarlos a actividades de higiene urbana.

La llamada Reserva Costanera Sur está incluida desde 2005 en la Lista Ramsar de Humedales de Importancia Internacional, lo que le otorga un alto grado de protección: la Ciudad y el país están obligados a protegerlos. Un humedal es una formación de terreno vinculada con el río, un ecosistema híbrido entre el terrestre y el acuático, como por ejemplo, el Delta del Paraná. La importancia de su conservación radica en que “cumple funciones fundamentales, como la regulación del ciclo hídrico, la estabilización del clima, la mitigación de los cambios climáticos globales y la conservación de la biodiversidad”, además de los “valores turísticos y recreativos”, según explica el propio sitio del Gobierno de la Ciudad, que los redactores del proyecto no leyeron o ignoraron.

“Hace pocos días, Macri usó la Reserva Ecológica para lanzar su mentiroso plan Ciudad Verde y ahora quiere quitarle siete hectáreas para instalar una playa de estacionamiento de camiones de basura, dañando un patrimonio natural protegido por convenios internacionales”, dijo el diputado Bodart. “La Reserva Ecológica es un área intocable”, enfatizó ante Página/12.

Macri presentó, el 9 de junio último, en ese escenario, un plan para construir 78 nuevos parques en los próximos veinte años, aunque no precisó dónde van a estar ubicados. Tampoco dio detalles de los espacios verdes que piensa destruir en lo que queda de su gestión, entre ellos, parte de la emblemática Reserva Ecológica. Pero al día siguiente envió el primer proyecto a la Legislatura.

“Demoró sólo un día en mostrar cómo implementará su marketinero plan Buenos Aires Verde”, ironizó Bergel. “Estos proyectos pasaron todos los límites. Además, violan el artículo 27 de la Constitución de la Ciudad”, enfatizó Enrique Viale, de la Asociación de Abogados Ambientalistas, ante una consulta de este diario.

Ningún funcionario porteño salió ayer a explicar estos proyectos. De acuerdo con las copias, a las que accedió Página/12, ambos están firmados por Macri, el ministro de Ambiente, Edgardo Cenzón; su par de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta.

Uno de los proyectos desafecta del Distrito de Zonificación ARE DE4 (Reserva Ecológica) “una superficie de cinco (5) hectáreas correspondientes a la Manzana 63, Parcela I, Sección 98, Circunscripción 21”. La otra iniciativa, presentada tres días después (el 13 de junio), desafecta “una superficie de dos (2) hectáreas” correspondientes a la misma nomenclatura. Un croquis ubica ese espacio sobre la avenida Costanera, entre las prolongaciones virtuales de las calles Estados Unidos y Carlos Calvo.

En ambos casos, la finalidad de la desafectación es “instalar y operar una base de recolección de residuos sólidos urbanos”. Esa base no es más que “un depósito de vehículos livianos y pesados, maquinarias y enseres destinados a la guarda, mantenimiento y limpieza de los vehículos utilizados para realizar el servicio de recolección de residuos”. También se permitirá allí “el almacenamiento del material recuperado final que, en razón de sus características voluminosas, necesite un acopio mayor debido a que no pueda ser compactado”. Es decir, allí habrá también un basural.

Otros espacios verdes que el gobierno porteño quiere afectar como bases de recolección del servicio de higiene urbana (o playas de camiones recolectores) son:

- 2,5 hectáreas del Parque Avellaneda, ubicadas entre la autopista Perito Moreno y la prolongación de la calle Eugenio Garzón.

- Un predio ubicado detrás del Autódromo, sobre la avenida 27 de Febrero, ribereña del Riachuelo.

- Un predio bajo la autopista AU7 Héctor Cámpora, desde la avenida 27 de Febrero (ribereña del Riachuelo) hasta Coronel Roca.

“El Parque Avellaneda es un Area de Protección Histórica que además está gestionado por una mesa de trabajo integrada por asociaciones vecinales”, advirtió Bodart, adelantando las objeciones que va a tener el proyecto en ese barrio.

“Macri, su ministro Edgardo Cenzón y el presidente de la Agencia de Protección Ambiental, el ex ambientalista Juan Carlos Villalonga, deberán dar cuenta a la ciudadanía, sin sonrojarse, cómo se atreven a vender ese invento de su agente de marketing Duran Barba llamado Buenos Aires Verde”, concluyó Bergel.

viernes, 16 de mayo de 2014

La Noviolencia como política pública


Florencio Varela- Autor : Partido Humanista de Argentina Fecha: 15 mayo 2014 In: Comunicados De Prensa, Noviolencia, Política, Sudamérica



El próximo 16 de mayo se realizará una “Jornada por la No-Violencia,”Hacia una cultura solidaria y no violenta” en el recinto del Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela en el horario de 9 a 12 hs., donde participarán organizaciones sociales del distrito.

El interés de este encuentro es lanzar una serie de actividades y eventos que culminará el día 2 de octubre de 2014 “Día Internacional de la No-Violencia”.

La violencia es personal y social, la violencia es hoy un problema de todos.

La violencia se ha instalado en el pensar y sentir de una sociedad, que peligrosamente observa como avanza y se consolida la “falsa ideología de: “No existe solución al problema de la Violencia”.

No se podrá resolver el problema de la violencia aplicando ideas y prácticas propias de una visión zoológica de la vida humana, volviendo a prácticas primitivas como la pena de muerte, la “mano dura” en las calles, la penalización de los niños.

Es necesario que cada persona reflexione y decida internamente, asumiendo un compromiso real sobre los problemas actuales.

Objetivos:
1- el desarrollo de tácticas y estrategias para la resolución de conflictos, profundización y comprensión de nuestra acción en el mundo desde una mirada distinta a través de la experiencia concreta de la no violencia activa.
2- Aportar a la construcción futura de una cultura, solidaria y no violenta.
3- Generar espacios de fraternidad, de intercambio y desarrollo de acciones en esa dirección.
4- Crear una red organizada con vecinos, escuelas, organizaciones privadas y públicas para articular acciones conjuntas.
5- Capacitación y formación en la no violencia Activa, a través de diversas áreas, sumar formadores voluntarios a fin de convertirse cada uno en una referencia personal y social que ayude a otro.
6- Repudio a toda forma de violencia y sus manifestaciones.
7-Presentación y visualización de la metodología de la no-violencia activa como política pública.

Cabe destacar que esta Jornada fue declarada de Interés Legislativo por el Honorable Concejo Deliberante de Florencio Varela.

Organizaciones convocantes:
PARTIDO HUMANISTA – ORG. TUPAC AMARU – J. W. COOKE – LA CAMPORA – KOLINA – OCTUBRES