miércoles 16 de noviembre de 2011
"Hay que pulverizar el egoísmo" (Cristina Fernandez)
Hoy, en la muestra agroindustrial PYME en la localidad de Las Parejas (Santa Fe), CFK dijo enfáticamente "Hay que pulverizar el egoísmo". Esa proclama fue eje argumental de su discurso. Quiero hacer un corto comentario al respecto.
En el G20 el gobierno se enfocó contra la especulación financiera como una práctica que hay que desterrar antes que se fagocite a toda la economía productiva y junto con ella a la germinal democracia existente en el mundo. El objetivo concurrente fue el de ayudar desde una tribuna internacional, a crear conciencia y presión en dirección a la desestabilización del esquema imperante. Trabajar para el intento de que el poder financiero se subordine al poder político. Lo propuesto allí va en dirección contraria a la de las decisiones que hoy están tomando los llamados "grandes (¿?) líderes mundiales". Así que, al menos en ese sentido, es interesante.
Los Humanistas decimos que para producir una revolución intencional hay que conquistar todo el poder político real, como paso no violento ineludible que permita crear las condiciones adecuadas para avanzar hacia las transformaciones de fondo. En un primer paso será estatizar lo público que está en manos privadas, y en un segundo paso político orientar el proceso general hacia las formas descentralizadas, modificando la matriz ideológica de este Estado que, según nos explican sus teóricos, debe tener el monopolio de la violencia como medio de resolución de los conflictos propios del natural egoísmo del hombre y de los grupos.
La idea de ese Estado que opera reprimiendo impulsos, castigando, encauzando se corresponde con la altura histórica y de conciencia de la sociedad y no se podrá superar si no es de manera simultánea. De igual modo una nueva relación solidaria entre el trabajo y el capital como factores de la producción (y que dé lugar a una nueva síntesis) no puede imponerse sino que debe ser aceptada por las partes para que logre funcionar. En un sentido instrumental los impuestos progresivos a la riqueza pueden conducir a un punto donde el capital "comprenderá" la inconveniencia del esfuerzo de acumular sin límites (porque cuanto más gana más porcentaje de impuestos deberá pagar) y las ventajas de la reinversión productiva y la distribución de las ganancias.
Está claro que avanzar con una medida que va a producir una fuerte reacción desestabilizante debe estar apoyada en una relación de fuerzas apta para resistirla (el ejemplo del dólar en estos días). De otra manera se arriesga la situación de poder político y se puede retroceder, malogrando lo alcanzado hasta ese momento. El gobierno no es omnipotente ni omnipresente, posee un potencial determinado y no puede sumar oposiciones que lo sobrepasen. Por eso un proyecto revolucionario incluye la toma del poder político real.
Por lo tanto, debe tenerse en cuenta la posibilidad de regresión de un proceso político-social cuando se pretende que todas las medidas de transformación pendientes se tomen al mismo tiempo, sin evaluar las condiciones (políticas, sociales y psicológicas) adecuadas para llevarlas a cabo. Aún cuando la metodología era otra, el revolucionarismo protagónico de principio de los 70 enseña los resultados a los que puede llegar la irresponsabilidad de acometer transformaciones sin comprender el momento y sin estudiar la relación entre las fuerzas actuantes. Hay enfrente mentes oscurecidas y sensibilidades atrofiadas que no se pueden desestimar y con las cuales nosotros, gracias a la orientación de Silo, hemos podido evitar en su momento.
La proclama de CFK mencionada en el título y en el primer párrafo, debe analizarse en el contexto de lo comentado hasta aquí y en la secuencia de los discursos recientes (al menos desde las elecciones). Tienen una dirección precisa, no parecen piezas aisladas y de ocasión. "Pulverizar el egoísmo" es bastante más efectivo que sermonear testimonialmente contra el capitalismo.
Esa frase impacta en el fundamento del capitalismo: niega la supuesta naturalidad del "egoísmo humano". Dice que esa condición violenta es superable y que se puede pasar a otra instancia en la organización social. Claro, no dice ese "abajo el capitalismo" que asusta al medio pelaje y, en parte por eso, llena de "mísstica infantil" a las mentalidades de la izquierda del sistema. Pero dice algo mucho más efectivo como es quitarle sustento a la creencia en el capitalismo. La horada por dentro, en su concepción.
En nuestro conocimiento de las complejas funciones de la imagen no podemos dejar de advertir la potencia de esa frase en términos de transformación. Por supuesto que sobre esto no se debatirá en la TV y difícilmente sea advertido por las mayorías. Pero seguro que está operando sobre las imágenes colectivas y por tanto sobre las conciencias.
Así que, en un foro ataca la especulación financiera y en otro lugar apunta a debilitar el concepto capitalista que la sostiene. Visto de esta manera, por dentro, no parece que el rumbo presidencial sea en los hechos muy saludable para la creencia capitalista. Parafraseando a cierto pasaje del "El informe Tókarev", existen hechos que permiten sospechar que también en ellos existe la intencionalidad de disolverla.
Un abrazo. hctr
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